PRIMER VIAJE DE PSF A GUATEMALA

Podología Sin Fronteras – Antigua Guatemala 2026

Sábado, 27 de junio de 2026

Después de muchos años de andadura de Podología Sin Fronteras en Honduras, ha llegado el momento de abrir una nueva puerta. Por primera vez, nuestra asociación pone rumbo a Guatemala.

Arco de Santa Catalina – Antigua Guatemala

No llegamos con la intención de realizar una visita aislada ni de vivir una experiencia pasajera. Este viaje quiere ser una primera toma de contacto, el comienzo prudente de una relación que esperamos que pueda mantenerse durante muchos años con la comunidad de Antigua Guatemala. Nuestro propósito es conocer su realidad, escuchar sus necesidades y estudiar cómo podemos contribuir para que las personas con menos recursos tengan acceso a tratamientos de cirugía del pie que, de otra manera, difícilmente podrían costear.

En la T4 del Aeropuerto Internacional de Barajas (Madrid).
De izquierda a derecha: Javier Pascual, Alicia Gavillero, Sergio Miralles, Héctor Martínez, Francesc Soriano (agachado), Agustín Llamas, Eladio Mtez. Garzón.

Para iniciar este camino hemos viajado siete podólogos españoles, procedentes de distintos lugares de nuestra geografía: Castellón, Palencia, Canals, Linares, Sueca, Bilbao, y Valencia. Diferentes ciudades, distintas trayectorias profesionales y personales, pero una misma voluntad: poner al servicio de los demás aquello que sabemos hacer.

Nuestra labor no consiste únicamente en tratar las patologías del pie. También queremos colaborar con los profesionales sanitarios guatemaltecos, compartir experiencias y conocimientos y acompañarlos, en la medida de nuestras posibilidades, en la difícil tarea de cuidar la salud de sus conciudadanos. La cooperación solo tiene verdadero sentido cuando se construye desde el respeto, la colaboración y el aprendizaje mutuo.

La aventura comenzó a primera hora del sábado. A las nueve de la mañana nos fuimos encontrando en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Cada uno había llegado desde su ciudad cargado con su equipaje personal, pero también con una parte importante del material quirúrgico y sanitario que necesitaremos durante estos días.

A las 12:10 despegó nuestro vuelo directo hacia Ciudad de Guatemala. Fueron muchas horas de viaje, suficientes para pensar en todo lo que quedaba por delante: las personas que conoceríamos, los pacientes a los que intentaríamos ayudar y las incertidumbres propias de llegar por primera vez a un país en el que queremos comenzar un proyecto estable.

Aterrizamos alrededor de las tres de la tarde, hora local, en el Aeropuerto Internacional La Aurora. Allí tuvimos que afrontar una de esas pequeñas grandes aventuras que suelen acompañar a cualquier expedición sanitaria: atravesar la aduana con una cantidad considerable de instrumental y material quirúrgico. Maletas, explicaciones, preguntas y cierta inquietud hasta comprobar que, finalmente, todo el material podía continuar viaje con nosotros.

Al salir del aeropuerto nos esperaba una furgoneta que nos trasladaría hasta Antigua Guatemala. Allí contamos con la ayuda de dos personas que serán fundamentales durante esta semana: Vivian, cirujana ortopédica guatemalteca, y Marta, enfermera española residente en Guatemala, con una larga trayectoria internacional como cooperante. Ambas se han ofrecido a acompañarnos, acogernos y orientarnos en las distintas actividades que desarrollaremos estos días. Su conocimiento del país, de su sistema sanitario y de las necesidades de la población será imprescindible para que esta primera experiencia pueda dar frutos.

Tras el trayecto desde la capital llegamos finalmente a Antigua Guatemala, donde un alojamiento compartido será nuestro hogar durante toda la semana. Después de tantas horas de viaje, el día terminó entre maletas, material médico, primeras conversaciones y el inevitable cansancio.

Comenzamos ahora a instalarnos, a conocernos mejor como equipo y, sobre todo, a dejarnos acoger por esta tierra.

Antigua nos recibe con unas calles en las que la historia sigue estando presente. Su arquitectura, sus plazas, sus iglesias y la disposición de la ciudad nos hablan de una herencia compartida y de los siglos en los que estas tierras formaron parte de un mismo mundo hispánico. Caminar por ellas invita a reflexionar sobre la enorme dimensión histórica, cultural y humana que llegó a representar la Hispanidad y sobre los vínculos que, pese al paso del tiempo y a la distancia del océano, todavía permanecen vivos.

Este ha sido solamente el día del viaje. En las próximas jornadas iremos contando cómo nos asentamos, las actividades que realizamos, las personas que encontramos en el camino y la manera en que Guatemala nos va mostrando su realidad.

Hoy comienza una nueva etapa para Podología Sin Fronteras. Llegamos con prudencia, con ilusión y con el deseo sincero de que este primer encuentro no sea algo pasajero, sino el principio de un compromiso duradero.

Porque, algunas veces, los grandes caminos empiezan simplemente así: siete personas, unas cuantas maletas llenas de instrumental y la voluntad compartida de ayudar con aquello que mejor saben hacer.

Mañana más…

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